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Distensión que no se quita: cuándo sospechar SIBO

Por Ana Karen Sánchez Trejo · · 6 min

Amaneces plana y para la tarde parece que subiste un embarazo. Si la distensión no cede y empeora justo con lo “saludable”, vale la pena descartar SIBO.

Inflamarte todos los días no es normal

Sentirte distendida después de una comida copiosa puede pasarle a cualquiera. Otra cosa es amanecer con el abdomen plano y terminar el día con la ropa apretada, todos los días, con gases y dolor.

Eso ya no es “así soy”. Es un síntoma, y conviene estudiarlo en vez de irle quitando alimentos a ciegas.

La pista que más orienta: te cae mal lo saludable

En el SIBO hay bacterias creciendo donde no deberían, en el intestino delgado. Fermentan lo que comes antes de que alcances a absorberlo, y de ahí el gas y la distensión.

Por eso aparece una señal que confunde muchísimo: lo que más te inflama es justo lo que te recomendaron como sano. Manzana, brócoli, coliflor, leguminosas, cebolla, ajo, trigo. Son alimentos excelentes que, si hay sobrecrecimiento, dan de comer al problema.

Si tu lista mental de “no me cae” se parece a esa, no es que la verdura te haga daño: es que algo está fermentando donde no debe.

SIBO, colitis y gastritis no son lo mismo

La colitis (síndrome de intestino irritable) y el SIBO comparten síntomas y conviven seguido, pero no son idénticos. En el SIBO el patrón suele ser distensión que crece a lo largo del día y relación clara con los fermentables; en la gastritis el síntoma manda arriba, con ardor y acidez.

La diferencia importa porque el tratamiento cambia. Por eso el diagnóstico no se hace por internet ni en consulta de nutrición: se confirma con prueba de aliento (lactulosa o glucosa) y lo valora tu médico o gastroenterólogo.

Qué sí hace la alimentación (y qué no)

La dieta baja el combustible y te devuelve calidad de vida mientras el tratamiento hace lo suyo, pero no erradica el sobrecrecimiento. La erradicación necesita antibiótico —rifaximina u otro— indicado por tu médico. Cualquiera que te prometa curar el SIBO solo con comida te está vendiendo algo.

Durante la fase con síntomas se trabaja con comidas simples: proteína animal, verduras bajas en fermentables, arroz blanco o papa en vez de grano entero, grasas en porción medida. Suena contraintuitivo que el arroz blanco gane, pero en esta fase se tolera mejor.

Hay un detalle que casi nadie menciona y cambia mucho: espaciar las comidas 4 o 5 horas. Entre comida y comida trabaja el complejo motor migratorio, que barre el intestino delgado. Picar todo el día lo apaga.

La parte que evita la recaída

El SIBO recae con frecuencia, y ahí está el verdadero trabajo: buscar por qué apareció. Motilidad lenta, cirugías previas, uso prolongado de inhibidores de bomba de protones, hipotiroidismo. Sin resolver la causa de fondo, se repite el ciclo.

La otra mitad es reintroducir. La restricción prolongada empobrece la dieta y la microbiota, así que no es un modo de vida: se vuelve a ampliar la lista por pasos, viendo tolerancia, hasta recuperar la mayor variedad posible.

Y un apunte que vemos en consulta: el estrés sostenido afecta motilidad y percepción del dolor. Trabajar la digestión sin mirar cómo duermes y cómo andas de estrés deja la mitad del problema fuera.

Preguntas frecuentes

¿Puedo empezar la dieta sin haberme hecho la prueba?

Puedes aliviar síntomas, pero no te conviene quedarte ahí. Restringir fermentables antes de la prueba de aliento puede alterar el resultado y retrasar el diagnóstico. Lo ideal es estudiarlo primero con tu médico y usar la dieta como acompañamiento.

¿La dieta baja en FODMAP es para siempre?

No, y ese es el error más común. Es una fase, no un estilo de vida. Mantenerla por meses empobrece la microbiota. Después de la fase sintomática se reintroducen alimentos por grupos para recuperar variedad.

¿Los probióticos ayudan en SIBO?

Depende del caso y del momento: en algunas personas mejoran y en otras aumentan la distensión, porque se está agregando bacteria donde ya sobra. No es una recomendación general; se valora individualmente.

¿Esto lo resuelve la nutrición sola?

No. La nutrición controla síntomas y previene recaídas, pero el diagnóstico y el tratamiento antibiótico los lleva tu médico. Trabajamos coordinadas con él cuando el caso lo requiere.

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